Hasta aquí donde vamos, han pasado 46 largos y jugados años. La guitarra del 74 sonaba mucho mejor que ahora, las chicas y nosotros nos buscábamos en amores desesperados. La U ya había dejado atrás esa preservación maquillada de la felicidad, ahora con una cruz de condicionamiento. Una cruz roja donde nos obligaban a comprometernos con la seriedad, so pena de perder la matrícula para siempre. Así que le dimos con lo que teníamos y salimos airosos a la vida. El primer error ya se vino rapidito, cuando me casé. (Valparaiso, Verano 1974)
Gloria y Alejandro Gutiérrez Andrade parecen pertenecer ya a un suelto de olvidos del Coyhaique solo, montaña arriba por sitios que hoy están plagados de calles y tejidos urbanos de grandes dimensiones. Ella nació en Quirihue, cuando su padre se manejaba por esos lugares, antes de que fuera Director del Hospital Siquiátrico de Santiago. Su padre era médico y se llamaba Alejandro Gutiérrez.

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