Era muy cercano a mi familia y nos tratábamos así con los Alonso. La tía Olga Alonso y él se casaron, estuvimos cerca de ellos todo el tiempo, para los primeros paseos, el pololeo, la llegada de la madre del novio desde Punta Arenas, la fiesta, los regalos, la ceremonia, los dos días de asados y jolgorios en el galón grande de don David, en la misma casa azul frente al Supermercado Alonso. Había mucha gente, muchos amigos, éramos niños.
El espacio entre el canto de la lluvia y el corazón de los que llegaron primero, estará siempre vivo aquí y ahora.
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