El nudo se desata solo y como por arte de magia van apareciendo todavía enredados en sus piolines, las casas y los locales de la primera calle Prat, la fachada de la librería Casas, también nombrada Mackay, donde al medio de calle y detenido, un caballo y su jinete meditan en completo silencio, que es lo que se siente cuando nieva. Más adentro la Bandera Blanca y el Cafe Oriente, la Casa Ita y el edificio de varios comercios, Larrales, Colomes, A la entrada de la imagen, la casa del Comandante.
Gloria y Alejandro Gutiérrez Andrade parecen pertenecer ya a un suelto de olvidos del Coyhaique solo, montaña arriba por sitios que hoy están plagados de calles y tejidos urbanos de grandes dimensiones. Ella nació en Quirihue, cuando su padre se manejaba por esos lugares, antes de que fuera Director del Hospital Siquiátrico de Santiago. Su padre era médico y se llamaba Alejandro Gutiérrez.

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