Ir al contenido principal

Galopiando en calle Condell





El nudo se desata solo y como por arte de magia van apareciendo todavía enredados en sus piolines, las casas y los locales de la primera calle Prat, la fachada de la librería Casas, también nombrada Mackay, donde al medio de calle y detenido, un caballo y su jinete meditan en completo silencio, que es lo que se siente cuando nieva. Más adentro la Bandera Blanca y el Cafe Oriente, la Casa Ita y el edificio de varios comercios, Larrales, Colomes, A la entrada de la imagen, la casa del Comandante.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Augusto Grosse, el silencio de los tesoros

La vida coyhaiquemente

  Volví a ir después de muchos años a la tierra natal, en un regreso silencioso, con graznidos de gansos y avutardas en los patios, y la campiña avanzando hacia atrás como un diario de vida que se lee desde el final.

Las alegres buxifolias de la tarde

Qué tal si los pasos se van al encuentro de La Zaranda, donde cerca de ahí, la Villa Amengual y la carretera se adentran en la selva húmeda en la mañana. Qué tal si imito de una vez o una voz el trino insolente del chucao de alas mojadas, o al arrebato del retumbar de las cascadas, Y si saludo al tropero, y le salgo al encuentro de los pangues que por ahí nombro l as alegres buxifolias de la tarde y me quedo quieto, imaginando que por esos lados campeaban los de antes, tan solos, tan valientes, tan sanos, con su pechera adelante, y el facón esperando fulgurante cerca de los bastos.