Me llamo Balsindo Osses. Nací una noche de hielo y viento en lo más profundo de la selva de Río Los Palos. El único chonchón que quedaba, se había consumido en la tarde. Por eso, el parto ocurrió en la más completa oscuridad. Al otro día los camperos del lugar llegaron a compartir la buena nueva, entre asados de vaquillona joven y música de rancheras de los hermanos Raín, que se ganaban la vida cantando.
El espacio entre el canto de la lluvia y el corazón de los que llegaron primero, estará siempre vivo aquí y ahora.

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