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Las agüitas de mi tierra



LA PILETA DE LOS SESENTA.- Y si a alguno de nosotros, los de ese tiempo del sesenta, se le ocurre subir hasta el alto de piedra laja, cerrar los ojos y recordar... Las agüitas de mi tierra, congeladas y solas.

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Vida, pasión y muerte del doctor Alejandro Gutiérrez

Gloria y Alejandro Gutiérrez Andrade parecen pertenecer ya a un suelto de olvidos del Coyhaique solo, montaña arriba por sitios que hoy están plagados de calles y tejidos urbanos de grandes dimensiones. Ella nació en Quirihue, cuando su padre se manejaba por esos lugares, antes de que fuera Director del Hospital Siquiátrico de Santiago. Su padre era médico y se llamaba Alejandro Gutiérrez.

Quién puso ese jeep ahí!!

Quién puso al medio de la calle ese jeep! Las costumbres de la primera época de 1954, cuando Coyhaique iba creciendo con la construcción de casas, servicios públicos y la gente se esmeraba en quedarse escondida detrás de las cocinas a leña, esperando que escampen las nevadas. Era un canto de gloria, una sensación distinta a hoy, un camino hacia ninguna parte que sólo aguantaban los valientes. En esa esquina, la librería Mackay, la librería Casas, que eran la misma librería, en la esquina de Condell, frente a la plaza.Más allá, la casa de la arquitectura y pareciera verse al costado la recordada casa de la subdelegación. Y entre todo eso, los arbolitos y sus guías de palos con forma triangular. El vehículo era de don Salvador Hernáez.